SALUD CARDIOVASCULAR

SOMOS TAN VIEJOS COMO NUESTRAS ARTERIAS

 AVISOS DE UNA CIRCULACIÓN DEFICIENTE

Hay muchos signos corporales que nos avisan de un deterioro de la circulación antes de que aparezca un infarto o una trombosis, pero sólo si lo sabemos reconocer. Estos signos puede ser:

  • • Dedos que se enfrían.
  • • Brazos y piernas que se duermen.
  • • Acorchamiento o pesadez en brazos y piernas.
  • • Calambres en la mano al escribir.
  • • Pliegue agudo en diagonal en lóbulo de la oreja.
  • • Sensación de cosquilleos en labios y dedos.
  • • Un corto paseo, causa muchos dolores.
  • • La memoria no tan buena cómo solía ser.
  • • Impotencia o frigidez.
  • • Tobillos que se hinchann al final del día.
  • • Tos persistentes y molesta.
  • • Falta de aliento el menor ejercicio o tumbado.
  • • Necesidad de orinar 2 o más veces por las noches.
  • • Un anillo blanco alrededor de la cornea del ojo.
  • • Hipertensión.

Algunos de los signos citados anteriormente pueden tener otras posibles causas: ahora bien,  cuantos más se apliquen a un individuo,  lo más probable es que este individuo tenga una circulación  deteriorada.

FACTORES DE RIESGO.

En nuestro estilo de vida diario hay muchos factores que pueden contribuir a la enfermedad arterial. Algunos se enfatizan mucho en la literatura que leemos a diario. Otros no son tan bien entendidos, pero enventualmente lo serán cuando los resultados de la investigación progresiva finalmente lleguen a la prensa popular. Lo siguiente es una lista de factores dietéticos y de un estilo de vida que son potencialmente causantes del desarrollo de la arteriosclerosis:

  • • Fumar
  • • Consumo de aceites insaturados especialmente rancios.
  • • Conservantes alimenticios tales como nitratos y nitritos.
  • • Inhalación de monóxido de carbono ( de tubos de escapes de los coches )
  • • Estreñimiento crónico.
  • • Beber y bañarse en agua clorada.
  • • Radiaciones, rayos X, gamma y ultravioleta.
  • • Stress en el trabajo y/o vida familiar.
  • • Falta de ejercicio regular.
  • • Bebida con cafeínaas, cafés, tés y colas.
  • • Consumo desmesurado de azúcares refinados.

El exceso en uno o dos de estos factores puede ser que no lleven a la enfermedad coronaria, pero esto depende del nivel de salud general del cuerpo. Una persona que hace muy poco ejercicio, por ejemplo, puede ser capaz de proteger sus arterias ciñiéndose a la mayoría de las pautas para la salud cardiaca.

Ahora bien en cuanto más factores de riesgo permitamos a nuestra vida, más son las probabilidades de perecer de una enfermedad cardiaca. Puede que podamos sobrevivir un estrechamiento de las arterias, arteriosclerosis, si nuestra sangre se mantiene resbaladiza ( por una buena nutrición ) o en cambio si aumentamos el diámetro arterial ( a raíz de ejercicios ). Pero es inevitable la enfermedad cardiaca si nuestra sangre tiene tendencia a coagularse y a las arterias se ven obstaculizadas por depósitos.

Afortunadamente todos los factores de riesgo son evitables. En cualquier momento podemos elegir eliminarlos o reducirlos en gran manera.

Más del 50 % de los norteamericanos mueren de enfermedades que tienen su causa en las arterias ( también llamada arteriosclerosis ) . Bloqueos arteriales llevan a una mala circulación , senilidad, trombosis, infartos y posteriormente, la muerte.

Este material ( placas ) que bloquean las vasos sanguíneos se acumulan al cabo de muchos años. En un tiempo era cosa de personas de mediana y alta edad. Las autopsias ahora están encontrando comienzos de ellos en personas de edad temprana. De modo que parece ser que esta placa arterial está afectando cada vez a más personas y a edades más tempranas.

La placa en sí es una sustancia compuesta de fibrina, colágeno, fosfolípidos, triglicéridos, colesterol, mucopolisacaridos, proteínas, metales pesados, tejido muscular y otros desechos, todo ello solidificado con calcio (  el colesterol es sólo uno, de los más de una docena de los componentes de la placa ).

La Arteriosclerosis se encuentra sólo en arterias, nucan en venas. Esto es porque las arterias tienen una capa interior muscular que las venas no tienen. Esta pared muscular hace que las arterias puedan relajarse y contraerse en el flujo de la sangre que bombea el corazón. También contrae las arterias la pared muscular en caso de stress de modo que aumenta la presión de la sangre que puedan llegar más oxígeno y nutrientes a las partes más lejanas del cuerpo, para aumentar los niveles de energías en preparación de una reacción necesaria a la causa de este stress. Las venas son el sistema de baja presión del sistema circulatorio por el cual la sangre vuelve al corazón y por ello no requieren pared muscular para hacerlo.

La enfermedad cardiovascular empieza con daños en esta capa media muscular de las arterias. Algo causa que estas células del tejido muscular empiecen a mutarse obligándose a duplicarse a una velocidad extraordinaria que hace que se forme un bulto en el interior de la pared arterial. Normalmente una célula saludable se reemplaza sólo una vez, cuando se ha desgastado. Las células arteriales mutadas proceden a duplicarse libremente por un proceso conocido por proliferación monoclonal.

Existen complementos dietéticos que nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud cardiovascular:

OMEGA 3 :Contiene ácidos grasos de la serie omega 3 que fluidifican la sangre  y reducen los niveles de colesterol y triglicéridos.

GINKGO BILOBA FORTE: Para mejorar la microcirculación.

EXTRACTO DE LA LEVADURA DEL ARROZ ROJO FERMENTADO: Para disminuir los niveles de colesterol.

POLICOSANOL: Extraido de la caña de azúcar, también ayuda a disminuir los niveles de colesterol

TERAPIA DE QUELACIÓN INTRAVENOSA: Es eficaz para el tratamiento de los transtornos cardio-vasculares arteriales.

ACIDO ALFA LIPOICO : Que disminuye el extres oxidativo en los endotelios arteriales que están afectados.

MAGNESIO: Mejora la contractilidad del corazón  y evita vasoespasmos arteriales por una deficiencia en le mismo que nos pueden llevar a un infarto de miocardio.

COENZIMA Q10: Para mejorar la energía en el músculo cardiaco, ya que su producción va disminuyendo con la edad.

 

 

Autor: Dr. Domingo Pérez León.  Licenciado en Medicina y cirugía por la universidad complutense de Madrid. Máster universitario en Medicina Biológica y antienvejecimiento por la universidad de Alcalá de Henares. Título propio en Medicina Biorreguladora , por la universidad de Alcalá de henares. Máster en psico neuroinmunología clínica, por Natura Foundatión. Actualmente director Médico del Instituto biológico de la salud de Madrid.

 

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