FALSOS MITOS SOBRE SALUD Y ENFERMEDAD

El propósito de una serie de publicaciones que van a aparecer en este blog es difundir con veracidad y honestidad los conocimientos médicos derivados de 40 años de estudio y experiencia clínica.

Esta necesidad surge de la injusta campaña que, desde el poder político y económico y, a través de los medios de comunicación comprados por dichos poderes, se está haciendo de la medicina natural, tradicional y holística, que puede ser utilizada por la población como medicina alternativa o complementaria de la convencional, pero ni eso nos dejan, privándonos de nuestros más elementales derechos como son el de la elección en temas de salud y el de información veraz.

Lo primero que quiero es analizar una serie de “mitos” referentes a la salud y la enfermedad que se han ido introduciendo e incardinando insidiosamente en el imaginario colectivo, son los siguientes:

 

1º) LA SALUD PERSONAL E INDIVIDUAL DEBE SER CUIDADA POR UN MEDICO que es quien sabe y entiende de temas de salud.

Esta creencia es sumamente dañina pues tiende a eximir de la RESPONSABILIDAD que el individuo tiene en la prevención y curación de sus problemas de salud.

“Casualmente”, el sistema se ha encargado de que en las enseñanzas obligatorias y el bachiller haya muy poca formación relacionada con el conocimiento de la fisiología del cuerpo humano y de la higiene, prevención y dietética, mientras que hay conocimientos bastante exhaustivos de otras disciplinas menos trascendentales.

Recordemos que HIPOCRATES considerado el padre de la medicina clínica, decía “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.

 

2º)  EXISTEN MUCHAS ENFERMEDADES.

Este mito fortalece el primero citado, si existen muchas enfermedades los expertos tienen que dedicar muchos años a estudiarlas y conocerlas, y el que no es un experto no puede opinar. Obviando que quien mejor puede conocerse es uno a sí mismo y este autoconocimiento es el que debería fomentarse, pero se hace todo lo contrario.

De este grave error se deriva que, en ocasiones no se haga caso a lo que refiere el paciente y se le mande directamente al psiquiatra.

Ya explicaré en otro artículo el porqué de la afirmación de que la enfermedad NO ES MÁS QUE UNA y se manifiesta solamente de dos maneras: AGUDA O CRÓNICA.

 

3º) EL SINTOMA ES LA ENFERMEDAD.

El conocimiento superficial y sesgado de la enfermedad hace que sus manifestaciones: signos o síntomas, se confundan con la enfermedad misma.

Para no caer en este error es muy importante considerar que el organismo humano, desde el punto de vista biológico, es un ecosistema (tenemos en nuestros cuerpos muchas más bacterias y virus que células) que debe permanecer en equilibrio. Siendo la salud el mantenimiento de dicho equilibrio y la enfermedad su alteración. Mientras que las manifestaciones de la enfermedad: síntomas, son el resultado de los esfuerzos del organismo por recuperar dicho equilibrio.

 

4º) LOS FÁRMACOS CURAN LAS ENFERMEDADES.

Lo único que los fármacos pueden hacer es intervenir en el proceso de intento del organismo por recuperar el equilibrio, alterando de forma más o menos drástica las funciones celulares y orgánicas. De aquí el célebre aforismo hipocrático de PRIMUM NON NOCERE, es decir lo primero es no dañar si vas a intervenir en el proceso biológico de recuperación del equilibrio.

De ello, es fácil deducir que EL INTERVENCIONISMO es frecuentemente contraproducente, y sólo estaría justificado si peligra la vida de forma inminente. Además, es preciso desarrollar acciones y remedios que vayan suavemente a favor de la corriente energética biológica que tiende a la curación, pues de lo contrario se hará un mal mayor aunque sea diferido. Sin embargo, la mayoría de los fármacos convencionales lo único que hacen es suprimir síntomas.

Ya explicaremos esto con más detalle.

 

5º) LA INVESTIGACIÓN CIENTIFICA CONSEGUIRÁ ENCONTRAR EL REMEDIO.

Esta creencia se basa en el mito de que la ciencia camina siempre hacia delante, en una infinita evolución. Sin embargo, lo que observamos en la naturaleza son ciclos de evolución e involución, de expansión y contracción.

Además las moléculas químicas en las que se basan los fármacos son, desde hace mucho tiempo las mismas, con pequeñas modificaciones, para conseguir nuevas y caras patentes. La industria farmacéutica invierte más en marketing que en investigación y no paran de aparecer nuevas enfermedades raras y crónico-degenerativas.

Las mejoras en longevidad que se consiguieron tras las guerras mundiales por las mejoras de la higiene, alimentación y calidad de vida, empiezan ya a retroceder y hay estudios que predicen que la generación milenial vivirá menos que sus abuelos.

Creo, que los motivos son de preocupación y no de optimismo, por lo que urge una investigación de las causas reales de este deterioro y la toma de conciencia individual y si fuera posible, colectiva de qué es lo que está pasando.

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