CINCO CAUSAS DE ENFERMEDAD CRÓNICA Y DETERIORO SENIL

Entre los principales mecanismos patogénicos que producen la enfermedad crónica y el deterioro senil se encuentran los siguientes cinco que vamos a ir analizando en artículos sucesivos, a la vez que daremos algunas pautas para intentar minimizar su impacto. Dichos mecanismos son los siguientes:

GLICACIÓN, OXIDACIÓN, INFLAMACIÓN SILENCIOSA, DETERIORO MITOCONDRIAL Y PÉRDIDA DE NEUROTRANSMISORES Y HORMONAS.

1.- GLICACIÓN:

Consiste en la unión irreversible de moléculas de azúcares como la glucosa a  proteínas funcionales o estructurales del cuerpo, produciendo en ellas cierto grado de alteración o desnaturalización. Es obvio que cuanto mayor sea la cantidad de glucosa que circula por la sangre, este proceso se agudizará en diversas moléculas y células, produciendo el endurecimiento y alteración funcional de tejidos y órganos. De ahí los peligros de la diabetes.

La glicación no enzimática fue descrita por primera vez en 1912 por el químico francés Louis Camille Maillard quien trataba de explicar el color dorado de los alimentos al cocinarlos, y el cambio de color y textura de los alimentos tras un almacenamiento prolongado.  Ocurre tanto en el interior del organismo (es decir, de forma endógena) como también sucede en la preparación de alimentos que contienen azúcares, lípidos y proteínas y son procesados (cocción, fritura, deshidratación, etc.), además el humo del tabaco también da lugar a productos de glicación de forma exógena.

La glicación no enzimática es un proceso que ocurre en condiciones fisiológicas in vivo, y afecta a lípidos, prótidos y ácidos nucleicos.  La acción de los azúcares reductores sobre dichas moléculas produce en ellas modificaciones permanentes, alterando no sólo sus características físicas, sino también su función biológica. Estas modificaciones derivadas de la acción de azúcares reductores se han denominado PGA (por «productos de la glicación avanzada»; en inglés AGE por advanced glycation end products). ​

Se han realizado muchos estudios para tratar de evaluar la importancia de las modificaciones PGA, y los datos indican que la glicación no enzimática juega un papel primordial en los mecanismos patogénicos relacionados con los procesos de envejecimiento normal y la diabetes, como es el caso de las cataratas.

La formación de PGA depende de un determinado número de variables: temperatura, pH, concentración de proteínas y glucosa y de la tasa de renovación (turnover) del sustrato. In vivo, la variable que sufre mayores modificaciones es el nivel de glucosa en sangre.

Las proteínas modificadas por los PGA pueden encontrarse en el plasma, en el compartimento intracelular y en la matriz extracelular; especialmente en la pared arterial, el glomérulo renal, los vasos capilares sanguíneos, los vasos de la retina, el cristalino, alrededor de los nervios y las fibras nerviosas mielínicas y amielínicas.​

 

EFECTOS FUNCIONALES

Los PGA pueden ser formados en el organismo o ser incorporados a través de los alimentos o el tabaco, diversos estudios han mostrado que alrededor de un 10% de Carboximetil-lisina (CML), uno de los PGA más estudiados, ingerido se absorbe a nivel intestinal.​

Las modificaciones estructurales asociadas a los PGA producen alteraciones funcionales en las moléculas afectadas. Este tipo de modificaciones se han detectado asociados con el envejecimiento y la diabetes, lo que sugiere que los efectos de una hiperglicemia crónica serían similares a un envejecimiento acelerado.

Las moléculas modificadas por PGA circulan por todo el organismo y ejercen su acción de dos principales formas: interactuando con receptores y directamente al unirse en forma covalente a proteínas, modificando su estructura y función.​

La primera molécula afectada por la glicación que se identificó es un tipo minoritario de hemoglobina denominada HbA1c, en los eritrocitos. Más tarde, se observó que este tipo de hemoglobina era más abundante en los individuos diabéticos en comparación con los no diabéticos. En la actualidad, la medida clínica de la hemoglobina glicada en los eritrocitos se ha convertido en indicador de los niveles de glucosa circulantes en sangre, y se utiliza de forma rutinaria para confirmar el control de la diabetes durante el periodo de 3-4 semanas previo al análisis

Las proteínas extracelulares, como las proteínas presentes en células independientes de insulina, están expuestas directamente a las variaciones plasmáticas de glucosa. La proteína predominante en la matriz extracelular y el componente principal de los tejidos conectivos, como piel, tendones y huesos, es el colágeno. Dada su abundancia, su larga vida media y su exposición a la glucosa circulante, es una buena candidata a sufrir acumulación de PGA. De hecho, una de las características del envejecimiento es un incremento de la rigidez y la dureza del colágeno, y esta disminución de la flexibilidad podría, en parte, atribuirse a ligamientos cruzados entre fibras de colágeno mediadas por PGA. En los casos en los que se ha medido la presencia de PGA en tejidos ricos en colágeno, como la aorta, la duramadre o la piel, se ha observado una correlación positiva con la edad. La modificación por PGA del colágeno también podría contribuir a la arterioesclerosis, hipertensión, nefropatías y alteraciones vasculares periféricas. El colágeno modificado por PGA puede formar ligamientos cruzados con proteínas séricas, como las lipoproteinas de baja densidad, albumina o inmunoglobulinas, contribuyendo a la formación de las placas de aterosclerosis, espesamiento de la membrana basal en tejidos renales y oclusión de los vasos periféricos. ​

Existen muchas otras proteínas abundantes en el plasma en las que se han identificado modificaciones de Amadori como en la transferrina, la α-1-antitripsina, la α-2-macroglobulina, la apolipoproteína A-I y HaII, el fibrinógeno y la α-1-glicoproteína ácida.​

OTRAS ALTERACIONES

Estudios recientes sugieren que las modificaciones por PGA podrían contribuir al desarrollo de otras enfermedades relacionadas con la edad, como la enfermedad de Alzheimer y el infarto cerebral. La acumulación progresiva de placas de beta-amiloide en el cerebro es la característica fundamental del Alzheimer. En estudios recientes se ha detectado que dichas placas contienen casi tres veces más PGA que controles de edad similar. Además, la glicación de ß-amiloide soluble in vitro produjo agregados de fibrillas amiloides insolubles. Estos y otros estudios sugieren que la glicación podría estar implicada en procesos neurotóxicos.​

Por otro lado, estudios iniciales in vitro indican que los grupos amino de los ácidos nucleicos, de hebra simple o doble, pueden reaccionar con la glucosa y la glucosa-6-fosfato. La glicación no enzimática del ADN puede tener efectos mutagénicos, ya que compromete de forma permanente la integridad del genoma y puede alterar las funciones celulares, pudiendo inducir la muerte celular en casos extremos al activar la apoptosis. Los tipos de mutaciones que se han observado en ADN modificado por PGA incluyen no sólo sustituciones de bases, sino también deleciones e inserciones, lo que sugiere que las modificaciones por PGA inducen mecanismos complejos de reparación del ADN​.

Estudios bien documentados muestran un aumento de alteraciones congénitas en bebés nacidos de madres diabéticas insulino-dependientes. Utilizando modelos animales (ratones) para analizar el efecto de la hiperglicemia en el ADN de los fetos, se piensa que existe un mecanismo común de daño en el ADN y reparación ineficiente en el envejecimiento normal y en los embarazos de madres diabéticas.​

 

¿QUE PODEMOS HACER?

La mejor manera de minimizar la glicación consiste en llevar una dieta adecuada libre de azúcares simples y no demasiado abundante en calorías. También es imprescindible evitar la excesiva producción de moléculas de Maillard en el cocinado de los alimentos (evitar las altas temperaturas y las barbacoas) tanto en alimentos glucídicos, como las patatas o cereales, como en la carne y demás proteínas.

Entre los azúcares simples se encuentran el azúcar de remolacha o caña (da igual si es blanca o morena o panela), los siropes (arroz, ágave, arce…) y la miel, así como los productos elaborados con dichos azúcares. También hay que reducir al máximo el consumo de lactosa y fructosa, pues son monosacáridos o azúcares simples, por tanto evitar o reducir (según los niveles de glucemia) el consumo de lácteos y frutas muy maduras.

Para endulzar los alimentos sólo estaría permitida la estevia con un 95% de esteviósidos y pequeñas cantidades de eritritol y xilitol. Los edulcorantes químicos deben evitarse a toda costa (aspartamo, sacarina, sucralosa…)

En cuanto a las calorías en la dieta es importante que la ingesta no supere el gasto y que la alimentación sea rica en micronutrientes (vitaminas, aminoácidos, minerales, enzimas…)  es decir, de alta densidad nutricional y con pocas calorías vacías o huecas como las procedentes de las harinas, pasta y cereales.

Como control: evitar que la glucemia basal (nivel de glucosa en sangre en ayunas)  supere los 90 mg/dl, mientras que la HbA1c o hemoglobina glicada no debe superar el valor de 5.También es conveniente evitar que se produzcan picos excesivos de glucemia postprandial (evitar las comilonas).

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *